La jueza Segunda de lo Penal de Pichincha, Ángela Sarmiento, llamó a juicio al policía Darwin Pozo por ser uno de los ocho autores del secuestro y el crimen de José David Stisin, de 24 años. El agente era miembro, desde hace seis años, del Grupo de Intervención y Rescate, considerado de élite.

Pozo, quien daba seguridad al presidente del Congreso Nacional, Wilfrido Lucero, participó en el plagio en el cual los delincuentes pidieron tres millones de dólares por el rescate.

En el trágico secuestro también participaron Édgar Ramiro Espinosa Aguirre, César Raúl Teca Tulcán, Lucio Vázquez Encalada, Diego Andrade Espinoza, Diego Barriga y Araceli de Barriga.

Ellos también fueron llamados a juicio por la jueza Sarmiento y, si son condenados en un tribunal penal, pueden ir de ocho a 12 años a una prisión.

Pozo también acudió. Uno de los detenidos, César Teca, incluso reveló que tuvo negocios con el Frente 29 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), a la que supuestamente vendió municiones calibre 5,6 y municiones calibre 7,26.

Ramiro Espinosa dijo, en cambio, que Pozo era conocido como ‘El Cachetón' y que él conducía el auto en que embarcaron a Stisin, luego del secuestro. Además, que el policía era el encargado de llevar al plagiado hasta Esmeraldas para mantenerlo en cautiverio.

El 14 de julio, luego de que dos de los integrantes de la banda fueron apresados, el cadáver fue hallado en Chinalbí, en la vía a San Lorenzo, en Esmeraldas.

En el lugar del cautiverio fueron hallados plásticos, una cocineta, una chompa, una funda de dormir, un par de esposas sin marca y un candado.

9 mm con dos alimentadoras. En su versión, rendida el 18 de julio, se quejó ante la Fiscalía de que le habían retirado su arma. Pozo, quien vivía en Ibarra, desmintió todas las acusaciones y aseguró que no conocía a Stisin.

El Tribunal de Disciplina de la Policía de Pichincha determinó, a finales de julio, que las fallas de conducta de Pozo constituyen “un grave desprestigio para el honor y dignidad institucional y un mal ejemplo para sus miembros”. Por eso fue removido de la Policía.

La Jueza, en la resolución de 36 hojas, indica que en la actuación de este grupo se “evidenció un concierto previo entre los imputados, quienes tuvieron una ‘exigencia económica'”. Además, señaló que no haberse entregado el rescate, “sino más bien haberse producido la detención de una parte de sus integrantes, conllevó a la muerte del plagiado”.

La jueza Sarmiento, a más de la decisión de llevarlos a juicio, ordenó el embargo de bienes a cada uno de los acusados hasta por 10 000 dólares. Pese a que el juicio avanza, la Policía no ha podido detener a Lucio Vásquez Encalada, Diego Andrade Espinosa, Diego Barriga y Araceli de Barriga, que todavía están prófugos.

Teca y Espinosa, luego de rendir esa versión, aseguraron que fueron gopeados y torturados por la Policía, lo que fue descartado.

Stisin dejó una carta que fue analizada por el perito Jorge Flores. La misiva, de la que no se reveló el contenido, fue escrita el 4 de julio, cuando ya llevaba 39 días de secuestro en Esmeraldas.

“De mi experiencia profesional -dice el grafólogo en su informe- la escritura de los documentos analizados se realiza de manera espontánea, sin ayuda y rápida... lo que denota que el escribiente trata de transmitir con mayor énfasis la idea que escribe... Presumiendo en el presente caso un sentimiento de peligro de la integridad física de José Stisin”. Su cuerpo fue encontrado 10 días después.

Los secuestradores entregaron un chip de telefonía celular a la novia de Stisin, el 26 de mayo. Al momento del ataque, dijeron que tenían que conseguir tres millones de dólares en billetes de 10 y 20 dólares. Los delincuentes dijeron que el monto del rescate no era negociable.

La familia acudió a la Unase, al día siguiente del secuestro. Los familiares decían que ellos no podían pagar el monto del rescate a lo que los secuestradores decían que pueden recuperar esa cantidad en un año.

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