Desde mediado de semana, cuando se pagó la primera quincena a los empleados, se observa un incremento en las actividades comerciales en las principales vías del Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo.

Como es costumbre cada año, el comercio se reavivó a causa de la sensación de bonanza económica que trae a la gente el segundo de tres sueldos que los empleados recibirán durante este mes.

En arterias como la avenida Juan Pablo Duarte, caminar se convirtió ayer en una gesta heroica. Y es que cientos de personas visitaron las tiendas e importadoras para hacer sus compras navideñas.

No faltaron las largas filas para dejar los paquetes, un requisito indispensable para entrar a las tiendas. Eso sí, sin contar que había que hacer otra fila para luego recoger los mismos bultos.

En el caso de los peatones tuvieron que “tirarse a la calle”, porque a algunos dueños de negocios se les ocurrió sacar cajas llenas de mercancías y ponerlas en las aceras.

Más abajo, en la avenida José Martí otros optaron por instalar carpas y estantes para ampliar la capacidad de venta de sus locales. Con eso provocaron que el tránsito vehicular se hiciera más lento que de costumbre en el tramo comprendido entre la Manuela Diez y la París. No hay un semáforo que sirva en ese trayecto. A eso habría que sumarle una multitud que, entre empujones, no encontraba sitio bajo el sol ardiente y que sufría hasta para cruzar la calle. Mujeres y hombres de todas las edades llevaban fundas en las manos, probablemente con su ropa de estrenar.

Luego estaba también la basura. En la acera y en el medio de la vía, decenas de bolsas de plásticos completaban un escenario que ni el Ayuntamiento del Distrito Nacional se daba abasto para recoger.

Un camión del ADN con más buenas intenciones, que capacidad recorría lentamente la Duarte con poco éxito. Ya no le cabía más, pero el basurero seguía en aumento.

El Conde se mantuvo activo, aunque no tanto como la popular calle 41 de Cristo Rey. Allí hasta caminar era difícil debido al “mar de gente”. Por la zona se concentraron buhoneros y vendedores, como chineros, paneros, jugueros y cañeros que no se quieren quedar fuera del comercio cuando el peso corre.

Ciudadanos consultados se mostraron muy conservadores y expresaron que compran con cautela para no realizar gastos innecesarios, ya que para la fecha fácilmente pueden ser víctimas del consumismo “devorador”.

Por tener tanta gente congregada, la calle 41 de Cristo Rey se convirtió en una especie de carrera de obstáculos en donde cada persona trataba de obtener el mejor precio en el menor tiempo. Tarea que resultó ser muy difícil.

A sólo unos días para la Nochebuena, este grupo de pavos no imagina la suerte que les espera en esta carnicería. La gente se prepara para comprar su carne, por la creencia de que a mayor cercanía del día 24, mayores serán los precios.

Los vendedores de comida hicieron simbiosis con los grandes negocios. Se parquearon al frente de éstos con sus cargamentos de manzanas, panes, queso por pedazos, dulces, jugos y hasta castañas. Todos “guisaron”, en especial los “jugueros”.

Este señor se tomó en serio la expresión de los aires navideños y se llevó un abanico.

Cuando un vendedor vocifera sabe que llama la atención. En la Duarte eso es normal.

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