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La amenaza que viene del mar...
La localización en el interior de la dársena del puerto de Valencia de especies de microalgas y otros invertebrados «no indígenas» capaces de generar toxinas que afectan a peces, moluscos y personas requiere, según los expertos, la creación de redes de alerta temprana y vigilancia por las consecuencias medioambientales y para la salud que pueden tener episodios de floración masiva de estas especies conocidos como «mareas rojas».
Expertos como Manuel García Carrascosa, del Laboratorio de Biología Marina de la Universitat de Valencia y coautor de los trabajos que han identificado las especies exóticas huye de los «alarmismos», aunque admite que las especies citadas están «ahí»-en el puerto - «y quizá fuera» y añade que en algún caso su capacidad de generar toxinas está «fuera de toda duda» y aparece descrita de manera recurrente en la bibliografía científica internacional.
En cualquier caso, García Carrascosa cree que es necesario incrementar los controles periódicos y sistemáticos de la columna de agua con objeto de detectar cualquier anomalía y adoptar, en su caso, medidas preventivas. Otras comunidades ya lo han hecho «mientras aquí -añade-, con alguna excepción, solo preocupa el color del agua y que quienes naveguen en la Copa del América no se topen con plásticos indeseables».
De las 16 especies no indígenas detectadas en la costa valenciana destacan por sus potenciales efectos negativos para la salud, el medio ambiente y la economía, algunos dinoflagelados como la Alexandrium catenella, la Protoceratium reticulatum, la Karenia brevis y su pariente la Karenia mikimotoi.
Según los informes elaborados por los científicos del Laboratorio de Biología Marina, la Alexandrium catenella es productora de la toxina que da lugar a la Intoxicación Paralizante del Marisco (IPM)y que aparece en los bivalvos cuando la concentración de células en el agua superar las 10.000 cél/l, un parámetro que ya se ha sido superado en aguas valencianas.
El riesgo no es desdeñable: la pequeña alga, procedente del Pacífico Oeste y citada por primera vez en el Mediterráneo (costa de Cataluña) en 1983 «puede llegar a causar víctimas humanas si se ingiere una elevada cantidad de toxinas. También produce mortandad masiva de peces y fenómenos de discoloración del agua».
En términos económicos los daños se derivan de la contaminación del marisco, intoxicaciones humanas, alteración de ecosistemas por cambios en la calidad del agua e impacto sobre el turismo.
Respecto a la Protoceratium retyculatum, es un reconocido productor de yesotoxinas no diarréicas pero si con actividad cardiotóxica. Su impacto socioeconómico sería similar al de la Alexandrium catenella.
Una de las más temidas por los expertos es, sin embargo, la Karenia brevis, de la que afortunadamente no se conoce una floración masiva en el litoral valenciano.
La Karenia produce «brevitoxinas causantes de problemas neurológicos a través del consumo directo de marisco contaminado. También es causante de la muerte de peces, invertebrados aves y mamíferos marinos y en grandes concentraciones fenómenos de discoloración del agua», explican los expertos.
El problema es que para cuando se produce esa discoloración y es detectada visualmente en la costa, las concentraciones ya son muy elevadas y todos sus impactos tóxicos, incluida la muerte de peces, ya se han desencadenado.
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