Directorio Industrial.
Profundamente africano...
A finales de los años ochenta, Jean Baptiste Ngetchopa empezó a esculpir dólares de madera, obras realizadas ex profeso para sus clientes europeos y norteamericanos. El objeto parecía responder a la necesidad de generar un producto que resultara atractivo a tales compradores y, paralelamente, plasmar su visión irónica de quienes recorren el mundo con talonarios espléndidos y el deseo de descubrir talentos creativos. Antes, el artista camerunés tallaba máscaras tribales, pero las demandas del circuito comercial recondujeron su carrera profesional, al parecer con un evidente sentido práctico.
Este caso ejemplifica una visión crítica del arte realizado al sur del Sahara, en un periodo difuso entre la descolonización y su integración en el proceso de globalización cultural. Según algunos analistas, las manifestaciones culturales contemporáneas en esta parte del mundo se hallan muy ligadas a la influencia occidental y, lógicamente, a la ley de la oferta y la demanda. El fruto de tal subordinación, en su opinión, no se corresponde con un concepto autóctono y espontáneo del arte, ligado, tradicionalmente, a fines utilitaristas o teñidos de algún simbolismo colectivo.
Frente a ese acusación de frío mercantilismo, Pep Subirós, comisario de Bamako 05, una exposición sobre fotografía africana inaugurada en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB), defiende la existencia de un arte vinculado al continente y sin condicionantes comerciales. Los define como «serio, que explora e investiga, dotado de una vitalidad y riqueza extraordinarias, superior al que se puede encontrar en otros lugares porque los problemas del entorno son mucho más intensos».
La historia más reciente determina la situación del arte en el continente negro. Desde su inclusión en los dominios imperiales de Inglaterra o Francia hasta la constitución de los Estados modernos, a mediados del pasado siglo, discurre un período en el que las ancestrales administraciones nativas sucumbieron definitivamente y la composición política de África fue alterada según intereses foráneos. La influencia cultural decidió también la sustitución de la figura del artista rural, de raíces religiosas o sociales, por la de un individuo residente en las pujantes ciudades dotado con amplios y diversos criterios estéticos, lo que implica un perfil homologable al del artista común de hoy en día.
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