Los materiales de alta combustión que había en el lugar, como plásticos y cartones, y el viento que se registró en ese momento facilitaron el avance de las llamas y complicaron el trabajo de los uniformados, quienes tuvieron que trabajar durante horas con equipos de respiración autónoma debido a la intensa humareda.

En principio trabajaron dos dotaciones del Cuartel de bomberos Los Hornos. Pero con el correr de las horas se sumaron efectivos de los Cuarteles La Plata, Villa Elisa, Gonnet, City Bell, Berisso y Ensenada. El incesante sonar de la sirenas generó temor entre los vecinos del barrio.

Aunque no había ninguna hipótesis firme sobre las eventuales causas del siniestro, se especulaba con la posibilidad de que un desperfecto eléctrico podría haber originado el fuego.

El foco ígneo devoró un amplio tinglado fabril de reciclado de plásticos. Las altas temperaturas que se registraron en el lugar afectaron a las casas linderas, que sufrieron daños severos estructurales, aunque no peligraba su caída.

Asimismo, según informaron fuentes policiales, se cortó el avance de la llamas hasta un depósito de maquinarias de aserradero, lo que hubiera ocasionado un verdadero desastre.

Los bomberos trabajaron hasta las primeras horas de la tarde en la remoción de chapas y escombros y en el enfriamiento para evitar que cualquier foco pueda iniciar las llamas nuevamente.

Una de las preocupaciones que tenían las autoridades es la toxicidad que pudiera haber en el aire a partir de la combustión de plásticos. Analizaban si podía existir algún riesgo de salud para los vecinos (ver aparte).

La empresa a cargo de la planta fue identificada por las autoridades como "Estaco S.A.", cuyos representantes, Luis Dipalma y Norma Rabio, siempre en base al reporte policial, se hicieron presentes en el lugar del siniestro.

El hecho es investigado por personal de la comisaría 11ª de Ringuelet y las titulares de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) Nº 11, María Eugenia Di Lorenzo y Betina Lacki.

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