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Cuando se desoye una queja...
En la Ciudad crece, por otra parte, el "asombro" por la campaña de "Ciudad Limpia" que lanzó el Municipio y que supervisa personalmente el Intendente.
Ya en un principio llamó la atención que el eje exclusivo de ese operativo pasara por la "limpieza" de las paredes y cercos, una suerte de tolerancia cero a los carteles y las pintadas, y no por lo que constituye la esencia del concepto: la inexistencia de basura en la vía pública, a través de un eficiente servicio de recolección en todos los barrios y de un eficaz diagrama de retiro de los residuos no habituales, así como calles y predios barridos con esmero. En aquel momento, en los primeros días del año, se llegó al disparate de combatir los carteles sacando, directamente, los cercos que cubrían los baldíos, convirtiéndolos automáticamente, por supuesto, en basurales.
Ahora, en lo que respecta a las pintadas en los paredones, la Comuna está completando una insólita manera de "limpiarlos", no menos disparatada que aquella de arrancar los cercos para terminar con los carteles publicitarios: el reemplazo de las pintadas anteriores -en el 99,9%, de políticos opositores- por pintadas propias, gigantescas, que anuncian "La Plata, Ciudad Limpia" y promocionan a su autor: "la Municipalidad".
La tarea municipal de "limpiar" las paredes cambiando una pintada por otra -en muchos casos más grande, más "colorida" y más destacada (con fileteados y adornitos) que la eliminada-, sólo ha logrado confundir a los platenses -o indignarlos, en más de un caso, o hacerlos reir, en otros-, que no desconocen que en la base del concepto de una urbe libre de carteles y pintadas está, en todo caso, la problemática de la contaminación visual, y que nunca habían imaginado que el problema reside en lo que diga el cartel o la pintada y no en su mera existencia.
A los platenses, por lo demás, no deja de llamarles la atención que, en pos del nuevo y excluyente objetivo, la rapidez con que los operarios municipales -supervisados por funcionarios, legisladores y punteros del oficialismo- terminaron con las pintadas políticas en los paredones resulta inversamente proporcional cuando se trata de eliminar los graffittis de todo tipo y especie y las leyendas futboleras que han convertido incontables edificios públicos, monumentos y esculturas de la Ciudad en auténticos adefesios.
Lo cierto es que la movida "higienista" llegó al Concejo donde los ediles del Bloque Peronista Platense propusieron que la Comuna financie una campaña de limpieza de graffittis en los edificios públicos y escuelas; tema que mereció la observación de la concejal Alejandra Sturzenegger, del Frente Renovador Platense, planteando que se realice un cálculo de costos de la tarea y, llegado el caso, se solicite a la Provincia un aporte económico, habida cuenta de que muchos de los edificios en cuestión pertenecen a su órbita. Y del mismo bloque se sugirió que el "operativo limpieza" debería incluir el arreglo de las veredas.
Por otra parte, en un Municipio en el que el servicio de transporte público no responde a las exigencias mínimas (como llegar a horario a la escuela o al trabajo, o no esperar eternamente el paso de un colectivo), concejales del oficialismo se despacharon presentando en la última semana dos proyectos "futuristas" que, a simple vista, parecen de instrumentación mucho más compleja que resolver los actuales problemas de frecuencias y estado de las unidades que tiene el transporte de colectivos en la Ciudad. Por un lado, desde la Presidencia del Concejo se impulsó la instalación de un tranvía "ultramoderno", y por otro, el edil Hugo Mársico presentó una iniciativa que menciona la idea de construir "cuatro líneas de subterráneos".
Ambas iniciativas merecieron irónicos comentarios de parte de la oposición que hace tiempo intenta despertar la conciencia oficialista en procura de soluciones a la crisis de un sistema de transporte público que, a la luz de las quejas diarias, parece haber sido concebido para castigar a los usuarios y no para darles un servicio.
En el plano político, en tanto, Julio Alak ya no disimula su condición de candidato al quinto mandato consecutivo -aunque no lo oficializa- y afronta una creciente revulsión en los cuadros de dirigentes intermedios de su sector, donde su postulación es vista como "tapón" a las aspiraciones de cuadros que hace más de una década y media que buscan infructuosamente un crecimiento en sus posicionamientos.
El diputado provincial por el Frente para la Victoria, y conductor del espacio local Frente Renovador Platense, Pablo Bruera, por su lado, se mantiene en el esquema de trabajo de instalación de su candidatura a intendente que inició hace ya tiempo, el de las recorridas por los barrios para conocer las inquietudes de los vecinos y las entidades comunitarias, ampliando además los encuentros con sectores empresarios y profesionales.
En el radicalismo, en tanto, las distintas corrientes empezaron a moverse y a delinear estrategias de cara a octubre. Así, el grupo de los "margaritos" -que sigue reuniéndose con la dirigencia del ARI local- tendría ya definido quién será su candidato a intendente más allá del resultado final de esas conversaciones con el ARI: el ex defensor ciudadano Luis Malagamba, cuyo nombre sería proclamado oficialmente el martes durante un plenario del sector, según trascendió.
Por su parte los radicales lavagnistas del sector de la diputada nacional Patricia Panzoni iniciaron una ronda de encuentros y plenarios con la militancia en procura de delinear la estrategia del sector mientras que los "K" movieron fichas reservadamente mientras deshojando la margarita que les indique a cuál de los candidatos kirchneristas locales apoyar.
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