Residentes, desde La Fuente hasta Valle Seco en Higuerote del estado Miranda, manifestaron que así como los guacuqueros merecen atención, ellos también deben cumplir algunas normas que garanticen la buena convivencia, la conservación ambiental y condiciones mínimas de salubridad para los consumidores.

Inés Pino, miembro de la junta directiva de Asocanales y representante de los pobladores, señaló que los pescadores artesanales de almeja o guacuco procesan el producto de su pesca en el sitio, sin ningún tipo de higiene ni refrigeración y luego lo venden a propios y visitantes de la zona.

"Un producto procesado en semejantes condiciones sólo puede propagar enfermedades", aseveró, confirmando así el planteamiento inicial esbozado por los pescadores artesanales que plantea a las autoridades tomar medidas que garanticen mejoras en la producción de guacucos como fuente inagotable de trabajo, pero que la actividad se realice sin atentar contra consumidores, habitantes y el ambiente. También indica Pino que los desechos de esta actividad (conchas con restos) generan olores nauseabundos y ocasionan moscas y alimañas con los consabidos daños a la salud pública y a la actividad turística. "Las personas evitan caminar por el sector, pues el olor es insoportable; se cambian de sitio todas las semanas y en el lugar abandonado dejan restos de fogones, afeando el ambiente".

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