LIMA/AP — Los muros del complejo arqueológico de Chan Chan, la ciudadela de barro precolombina más grande de América, han sido dañados por las intensas lluvias que se presentaron en esta zona de la costa norte del Perú.

“El agua ha penetrado cerca de 17 centímetros en las cabeceras altas (de los muros) y de cuatro a seis centímetros en las paredes de las ciudadelas del lado sur del complejoâ€, dijo el director ejecutivo de la Unidad Ejecutora 110 del complejo arqueológico, Cristóbal Campana, en declaraciones publicadas el sábado por el diario El Comercio.

Ante el temor que se intensifiquen estas lluvias, que se presentaron el viernes en la madrugada, se ha cubierto con plásticos los muros y frisos de Chan Chan, ubicado en la provincia de Trujillo, departamento de La Libertad, a unos 480 kilómetros al noroeste de Lima.

Campana dijo que se continuará con los trabajos de reforzamiento y consolidación del sector de la ciudadela Velarde, zona vulnerable del complejo, “para evitar que colapsenâ€.

La jefa de Climatología del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú, Ena Jaimes, explicó que las lluvias en la zona se adelantaron dos meses.

“Tal vez esto tenga que ver con el calentamiento gradual de la temperatura del Pacífico debido al fenómeno de El Niñoâ€, expresó.

El mes pasado, el gobierno declaró en emergencia por cuatro meses estas ruinas arqueológicas ante el riesgo que significa la eventual presencia del fenómeno de El Niño en la costa peruana.

Por ello, el Instituto Nacional de Cultura de la Libertad decidió que Chan Chan contará con un presupuesto de 10 millones de soles (unos tres millones de dólares) que serán empleados en medidas de protección, como la instalación de techos sobre las estructuras, que aun no se habrían instalado.

Chan Chan es una majestuosa ciudadela de adobe construida hace cientos de años como la capital del Reino Chimú, una cultura que se desarrolló en el valle de Moche entre los siglos XII y XV, extendiéndose sobre un área de 20 kilómetros cuadrados.

Fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1986, el mismo año que se incluyó en la lista de patrimonios culturales en peligro.

Sus estructuras de barro son muy vulnerables a la erosión natural y a la humedad, por lo que requiere continuas medidas de conservación.

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