Anita Anselmo ahonda en el tema de la conservación y explica que “los textiles son más sensibles que los óleos al clima y a la luz donde están expuestos. Ahora, creo que más que tener las condiciones ideales como lo dicen los estándares internacionales, aunque deberíamos ir a eso, es tener estabilidad de los cambios bruscos y no tanto de temperatura y humedad. Quizá no contemos con el ambiente ideal pero siempre que sea estable. Con los textiles también es recomendable no tener toda la colección expuesta al mismo tiempo para que no se deteriore”.

La puesta en escena de la muestra será organizada en tres partes con tres guiones curatoriales, lo que permitirá que la colección vaya rotando para que siempre esté el factor novedoso, además, responderá a las condiciones de la materialidad de las arpilleras, que no pueden ser expuestas por más de ocho meses. “No sólo se pensó en el público sino que en las obras”, dice la directora de exposiciones.

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