Como cualquier tarde, un vecino del barrio porteño de Boedo salió de su casa para tirar la basura.

Recorrió unos pocos metros hasta el mini-contenedor que instaló recientemente el Gobierno de la Ciudad en su cuadra pero al abrir la tapa plástica se encontró con algo que jamás hubiera pensado: un hombre.

"No se sabe si está vivo, muerto, accidentado", dijo el vecino al ser consultado por Infobae.com minutos antes de que arribaran agentes policiales de la comisaría 34va. al sitio del hecho.

El hombre, de mediana edad, vestido con una remera salmón y un pantalón negro, tal como se podía ver (fotos) se encontraba "enroscado" entre las bolsas y descalzo.

"Cómo es que habrá terminado aquí", se preguntaron mientras se calzaban los guantes de latex blanco para proceder a sacarlo.

Abarrotados los vecinos en torno al contenedor de Urbasur, esperaban una tragedia, con trama y ribetes complicados.

Pero, la sorpresa advino nuevamente: "uhhhhh"; se escuchó desde adentro de la cajuela cuando los policías la movieron un poco para poder sacarlo. Y se sintió un fuerte olor a alcohol.

Finalmente el misterio se resolvió: se logró sacar al hombre del tacho de basura quien al despertarse agredió con sus puños a los policías que se quejaron con razón de este señor: "muchacho, usted no debería tomar así", le aconsejaron.

Cuando se tranquilizó y los efectivos se retiraron, tomó una bolsa de basura y se echó a dormir en el capot de un auto ubicado en la misma cuadra con el paquete debajo de su cabeza, a modo de almohada.

Asimismo, arrebató una manguera en funcionamiento de otro vecino y se dio una ducha, semidesnudo y a la vista de quienes se asustaron al pensar que este hombre pudo haber estado muerto.

This is cache, read story here