Directorio Industrial.
El plástico no es basura para 30 000 chicos...
Con sus zapatos de suela y las canillas protegidas con medias hasta las rodillas, las alumnas de quinto año del colegio Gran Colombia aplastan con fuerza los envases plásticos vacíos de gaseosas y agua. Después los meten en un costal y vuelven al patio, a escarbar los basureros del plantel en busca de más botellas de ese tipo.
Una madre de familia pasa y las mira con curiosidad. “Estamos recogiendo y compactando envases no retornables”, dice Estefanía Narváez, de 17 años, y salta sobre una botella verde. Su compañera, Carla Castillo, también interviene: “Señora, ¿sabía que un PET se tarda 500 años en descomponerse?”. La mujer las mira incrédula.
Las chicas son parte de los 30 000 estudiantes, de 27 colegios, que participan en el concurso Vamos por los PET, organizado por la Dirección Metropolitana del Ambiente (DMA). El proyecto pertenece al Programa de Educación Ambiental que se desarrolla desde el 2005. Los PET son de plástico no retornable.
“Los estudiantes fueron capacitados en la DMA y ahora deben recolectar la mayor cantidad posible de envases”, explica Julia Banderas, coordinadora del proyecto educativo de la DMA.
El plan de los PET costó 30 000 dólares e incluyó las capacitaciones y los contenedores que se instalaron en cada colegio, con una capacidad de 50 kilos.
El premio del concurso lo determinarán, el 30 de junio, los auspiciantes Ecuador Bottling Company, The Tesalia Springs y Cervecería Andina, con su línea de agua.
“Más allá de los reconocimientos queremos conseguir una ciudad limpia y libre de tóxicos”, asegura Andrea Torres, participante.
“Los jurados tomarán en cuenta la participación al interior de los planteles y la inserción de la comunidad”, precisa Banderas.
Lourdes Laica, inspectora del Gran Colombia y encargada de temas ambientales, explica que 170 chicas son responsables de concienciar a las 2 500 alumnas del plantel. Las jóvenes salen los sábados, de 08:00 a 12:00, a recorrer los parques y barrios, en busca de PET. También dan charlas a sus compañeras de estudio.
En el colegio Santiago de Guayaquil se realiza un concurso interno. La estrategia de Luis Enrique Andagama, coordinador del programa en el establecimiento, es inculcar en más jóvenes la protección ambiental.
“El premio para el alumno que acumule más botellas es la matrícula y los útiles escolares del próximo año lectivo gratis”, dice.
Cada viernes, con una lista en la mano, recoge por lo menos 70 PET de los 135 alumnos involucrados en el proyecto. “La idea es que traigan más de 70. Hasta ahora tenemos unos 135 000”.
Después de que los estudiantes de los 27 colegios seleccionan los PET, los gestores ambientales Reciclar, Reciplast y A y B Reciclajes pagan 10 centavos por cada kilo de PET. El dinero se debe invertir en el ornato de los planteles.
Los gestores son los encargados de dar la disposición final del residuo. “Se hacen chompas, fibra de vidrio y alfombras”, dice Henry Taco, de 16 años. El joven indica que su hermano de 4 años le trae botellas de la guardería.
“Precisamente uno de los objetivos es que la comunidad se involucre”, indica Banderas. Paco Moncayo, alcalde de Quito, le dijo a este Diario que se busca infundir actitudes positivas en los más jóvenes, como parte de un plan mayor. “El proyecto de los PET es parte de un gran plan que se llama Ecoquito, en donde todos los ciudadanos deberán recolectar el plástico y seleccionar los desechos”.
En el colegio Don Bosco, en La Tola, los padres de familia llegan cada jueves a las puertas del plantel cargados de envases.
Pastora Corella reunió 362 PET. La mujer llegó esta semana con tres costales cargados, en los cuales se desbordaban las botellas plásticas. “Le pedí ayuda a toda la familia para apoyar al colegio de mi hijo, es bueno que los eduquen a favor del ambiente”.
Nancy Bejarano, la docente encargada del proyecto, felicitó al Municipio “por la iniciativa de crear conciencia ambiental en los educandos de la capital”.
This is cache, read story here
