Desde la semana pasada, cuando inició la polémica entre la industria del plástico y la industria alimenticia, a raíz de la salvaguardia otorgada por el gobierno para proteger al plástico de las importaciones, se mantenía la percepción de que la pelea era solo de dos empresas: Celloprint S.A. y Productos Alimenticios Pascual S.A.

A pesar de que no todas las empresas vinculadas a las industrias antes mencionadas no han salido abiertamente a defender o a cuestionar la medida, un vocero de una pequeña empresa ligada al sector, asegura sentirse preocupado por el alcance del problema y avala la medida de salvaguardia temporal.

Alberto De La Torre, en nombre de la empresa Mayasha Color manifestó que hace un año y medio han sufrido una baja considerable en las ventas y según él, tiene mucho que ver con la importación de materia prima.

De La Torre dice que la industria no solo depende de grandes empresas “nosotros los pequeños empresarios también somos una parte importante y nos vemos amenazados”.

El conflicto surgió desde principios del mes de abril cuando se firmó un Decreto de Gabinete que interpuso una medida de salvaguardia temporal sobre materiales plásticos utilizados para fabricar empaques de productos de consumo masivo.

Pascual alegó que con la medida se le obliga —de alguna manera— a tener que usar de proveedor a Celloprint.

Mientras Celloprint asegura que la medida de salvaguardia beneficia directamente cerca de nueve empresas panameñas que producen empaques flexibles, con más de 750 personas ocupadas directamente en el sector y cuya producción nacional combinada es de más de 25 millones de dólares anualmente. Se tiene prevista una audiencia pública el próximo 2 de mayo donde participarán además de empresas nacionales, representantes de Perú.

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